Tu juguete favorito tiene una razón del por qué fue tan importante

Seguro que si lo piensas bien puedes recordar algún juguete u objeto en tu infancia al que le tenías especial cariño, con el que dormías o por el que hacías que tus padres dieran la vuelta si se te olvidaba de camino a las vacaciones. Y es que “tu juguete” era el único objeto que nadie más que tú podía tocar y el que hacía que tu mamá tuviera que ingeniárselas para lavarlo sin que te dieras cuenta… ¿Ya lo recuerdas?

Ese juguete, podía ser desde un peluche, una mantita que te hacía sentir súper cómodo/a, hasta un simple trapo.  Quizás en todos estos años ignorabas que existía un motivo por el cual era tan especial: era un juguete perteneciente a la categoría de objetos de apego o transicionales.

Ahora que sabes que este tipo de objetos existen, seguramente tendrás más preguntas acerca de ellos. Por eso en esta entrada queremos compartirte 5 cosas que no sabías de ese juguete que tanto te gustaba y del cuál nunca supiste por qué era tan importante:

1. Funcionan como fuente de seguridad y confort psicológico

Cuando somos bebés, sin la razón todavía completamente desarrollada, lo peor que nos puede pasar es la ausencia de papá o mamá. En esos momentos, aunque sean sólo unos minutos, el sentimiento de desolación resulta aterrador.

Es por eso que muchos bebés, suelen depositar cierto afecto en un objeto en particular. Éste, cumple una función psicológica muy importante convirtiéndose en una fuente de seguridad y confort psicológico cuando la figura de apego principal (generalmente la madre o el padre) no está. Además, le ayuda a verse a sí mismo/a como una persona independiente y es el primer paso para relacionarse con otras personas.

2. La elección puede suceder con sólo ¡8 meses de edad!

Si pensabas que las decisiones se tomaban sólo en completa maduración psicológica, te sorprenderá lo siguiente, pues la primera decisión que puede ser importante para un bebé, como es elegir este juguete, suele suceder en torno a los ocho meses cuando los bebés pasan por un período conocido como “la angustia del octavo mes”. En esa etapa, el ser humano comienza a darse cuenta de que es un ser independiente de su madre. Pueden sentirse desprotegidos e inseguros, por lo que muchos bebés optan por apegarse a estos objetos que les aportan seguridad y compañía sobre todo en etapas de cambios.

3. Si huele diferente puede ser más especial

Suelen atraerles olores que se asocien al hogar o a los padres, como perfumes o colonias… Los niños/as eligen su objeto de apego de manera totalmente arbitraria y libre construyendo una relación fuerte y especial con él que perdurará durante algunos años. Suelen compartir características como: ser objetos suaves, con un olor determinado y cierta movilidad.

4. No todos los niños tienen uno

No es imprescindible que todos los niños/as tengan un objeto transicional, muchos, de hecho, no llegan a adoptarlo nunca. El proceso emocional es diferente en cada niño/a, en ocasiones, en vez de adoptar un objeto, pueden adoptar conductas transicionales como chuparse el pulgar, acariciarse el pelo o las orejas, etc.

5. La despedida del juguete transición al puede ser a los 3 años o veces hasta los 99 años

El tener un objeto de apego es un proceso normal en el desarrollo psíquico del niño, y es un proceso distinto para cada individuo. Así como el niño/a elige su propio objeto transicional, suele dejarlo cuando llega el momento. Generalmente suele suceder entre los 3-4 años de edad cuando comienzan a ser más independientes y tienen más control sobre lo que sucede a su alrededor.

Puede que a partir de esa edad, recurran a ellos sólo en circunstancias determinadas (una enfermedad, algún miedo en específico, un gran cambio como una mudanza o un hermanito nuevo…) pero lo normal es que a los 5-6 años de edad ya no necesiten estos objetos y los dejen de lado totalmente. Aunque, cabe mencionar, que existimos muchos adultos que aún contamos con esa almohadita que abrazamos secretamente después de un largo día y quizás sean objetos que nos perduren para toda la vida.

Ahora que sabemos un poco más de estos objetos, es importante destacar que, de cualquier manera hay que respetar el proceso emocional de cada uno de los pequeños/as  y no intentar imponerles un objeto o lo que sería menos aconsejable: suprimírselo.

Es hora de que nuestros niños y niñas hagan uso de su libertad para escoger su juguete de apego si así lo sienten tal y cómo nosotros elegimos a los nuestros en nuestra infancia. En Mico Toys todavía hay quien sigue usando su objeto de apego y se lo lleva allá a dónde va. ¿Y tú, nos cuentas cuál era tu juguete favorito del que no te podías despegar?

 

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